Románico e historia perfectamente integrados en el entorno natural
Hoya de Huesca, un verdadero cruce de caminos dominado por la Sierra de Guara. Esta comarca alberga la capital de la provincia, Huesca, una milenaria ciudad con carácter urbano, aunque muy ligada al campo y a los pueblos que la rodean.
Defendida en el extremo occidental por los impresionantes Mallos de Riglos y los Mallos de Agüero, en el extremo oriental por el Tozal de Guara, en el norte por el Salto de Roldán, y en el sur, se abre paso el desierto de los Monegros.
La diversidad paisajística, desierto y serranía, hacen de la Hoya de Huesca una comarca muy especial: conjuga el carácter urbano de la ciudad con la más pura esencia rural en sus pueblos.
Comarca que cuenta su historia a través de sus fortificaciones románicas y de sus excepcionales formaciones geológicas, comarca donde poder sentirse en casa gracias a la calidez y calidad de sus gentes… Comarca para comerse a dulces bocados en sus icónicas pastelerías, y donde poder disfrutar de una amplia variedad de deportes de aventura.
¡Bienvenidos a la Hoya de Huesca!
Si buscas la vidilla urbana pero sin perder de vista los entornos más rurales, naturales y salvajes, la Hoya de Huesca es tu destino. A medio camino entre las sierras prepirenaicas y el valle del Ebro, la Hoya alberga a la capital comarcal y de la provincia, Huesca, donde se concentra la mayor parte de su población. Y es que de los más de 66.000 habitantes, alrededor de 50.000 se encuentran en la ciudad de Huesca, una ciudad cómoda que podrás conocer a pie, descubriendo patrimonio, gastronomía y una atractiva oferta de ocio en cualquier época del año.
El resto de habitantes de la comarca se reparten entre los más de 120 núcleos de población y los 2.525km cuadrados de extensión. Impresionantes castillos, pueblos con encanto, espacios naturales incomparables y monumentos de gran valor se presentarán ante tus ojos como un libro abierto de historia, desde el paleolítico hasta el más inmediato presente.
La Hoya de Huesca se divide en cuatro sectores diferenciados. El primero de ellos nos lleva al Reino de los Mallos, siendo recursos estrella en esta zona los Mallos de Riglos y de Agüero con sus impresionantes formaciones geomorfológicas verticales que hacen las delicias de los más intrépidos escaladores. Las aguas bravas del río Gállego bañan este sector, ideales para la práctica del rafting. Te recomendamos también perderte por las estancias del Castillo de Loarre, la fortaleza románica mejor conservada de Europa, y visitar la Colegiata de Bolea del siglo XVI. Ah, si tienes ocasión de viajar a principios de primavera, no te pierdas los cerezos en flor de Bolea, un espectáculo de colores y aromas como nunca antes has experimentado.
En el segundo sector predominan las sierras de Gratal y de Guara, un prepirineo lleno de diversidad, caminos, paisajes y rincones solitarios. El Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara comparte sus innumerables recursos entre cuatro comarcas: Sobrarbe, Alto Gállego, Somontano y Hoya de Huesca, donde nos encontramos. En esta parte tienes como puntos de máximo interés el Salto de Roldán, el Tozal de Guara y el embalse y los Mallos de Vadiello. Igualmente destacables son los valles de Belsué y Nocito, con multitud de pequeños pueblos, algunos deshabitados, muestras del indomable paso del tiempo, de cambios, de... ¿evolución?
En la llanura meridional viajamos hasta Almudévar. Los restos de su castillo presidiendo la localidad, así como su ermita de la Virgen de la Corona dentro del recinto de la fortaleza, son señas identitarias que dan nombre a las fiestas en honor a la Corona, de Interés Turístico de Aragón. De sobra conocida es su trenza, una pieza hojaldrada que ha logrado traspasar los límites geográficos de su localidad de origen para replicarse en lugares de toda España como el exquisito dulce que es. Próximos al pueblo de Almudévar tienes las Serretas de Piracés y Tramaced y las actividades náuticas que te ofrece el embalse de la Sotonera.
Y para finalizar, cómo no, Huesca. Con los restos de la muralla árabe rodeando el perímetro del casco urbano. Su Iglesia de San Pedro el Viejo de origen románico, y su catedral, de estilo gótico. El Coso Alto y el Coso Bajo plagados de pequeños comercios, y la Plaza Luis López Allué con los Ultramarinos La Confianza como anfitriones por excelencia, abiertos desde el año 1871. Espacio predilecto de ferias y mercados, rivalizando con los Porches de Galicia, la Plaza Navarra y su Casino, puntos de encuentro con imán especial por su indudable belleza. Da un paseo por el Parque Miguel Servet, vuelve a tu más tierna infancia en el entorno de la casita de Blancanieves, y deja también que las fiestas y tradiciones de Semana Santa y San Lorenzo sirvan de gancho para que regreses, enamorado de la esencia más puramente altoaragonesa.
La Hoya de Huesca es un constante descubrimiento, un continuo aprendizaje. Un paseo entre el ayer y el hoy, una aventura entre lo rural y lo más puramente urbano.